Salta 1° de abril de 2011
Santino, eres hijo de tu madre
Santino, eres hijo de tu madre
y de la duda.
Te has gestado en el fragor
del combate
más turbio: el desconocimiento, contra el mundo.
Serás, por eso, un hombre de derrotas voluntarias
Te has gestado en el fragor
del combate
más turbio: el desconocimiento, contra el mundo.
Serás, por eso, un hombre de derrotas voluntarias
y de hazañas aplaudidas por los que envidian.
De grandes victorias, reflejadas todas
De grandes victorias, reflejadas todas
en esos ojos inmnenos, como lunas
de valle.
Tu pelo pardo caerá en la tierra donde elijas morir.
Y la volverá fértil, porque eres un aplauso.
Tu pelo pardo caerá en la tierra donde elijas morir.
Y la volverá fértil, porque eres un aplauso.
Espontáneo, indeseado y puro.
Pero, para eso, falta mucho,
Hijo. Si es que así fuera.
Tengo para ti una sola premisa.
Entrega tu vida sin puntos medios.
Solo los mediocres titubean en las decisiones minúsculas.
Y mata, para no morir, en las decisiones trascendentales.
Porque nadie velará por tu destino.
Porque nadie velará por tu destino.
Hay algo que quiero contarte,
Ya que huelo la inminencia
de un cambio.
Otro más.
Otro más.
Inmediatamente después de crearte,
pasé una hora debajo de la ducha.
Con el agua cayendo vehementemente en mi nuca.
Aún, hoy, no puedo olvidar el frío de aquellos azulejos.
El ruido de los autos y las luces en movimiento
Con el agua cayendo vehementemente en mi nuca.
Aún, hoy, no puedo olvidar el frío de aquellos azulejos.
El ruido de los autos y las luces en movimiento
que se filtraban por las persianas bajas de aquel hotelucho.
Tu madre dormía, borracha.
Supe que algo había sucedido.
Y no hablo de alguna payasada sobrenatural.
Sentí, en el fondo de mi pecho,
mientras transcurría esa preciosa noche
en el barrio de Once,
que nada volvería a ser igual.
Pero no dije nada, hasta ahora.
Y, de aquí en adelante, todo es incierto.
Otra vez.
Solo espero que estés durmiendo entre sábanas calientes.
Y, de aquí en adelante, todo es incierto.
Otra vez.
Solo espero que estés durmiendo entre sábanas calientes.
Solo espero que no dilapides tu tiempo.
Solo espero que seas fuerte.
Solo espero que estés y que no estés.
Solo espero las responsabilidades.
Solo espero la huida.
Solo espero la muerte y
Solo espero la huida.
Solo espero la muerte y
que tu no seas nada
de lo que yo he sido.
de lo que yo he sido.
Pero que aprendas
todo lo que yo he aprendido.
todo lo que yo he aprendido.
Te amo aunque, tal vez, nuestras voces nunca se conozcan.
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